El timo del Arte moderno

ExaltaciónPensamos que el timo del arte moderno es un negocio más o menos actual, pero se lleva practicando al menos desde principios del siglo XX.

En 1925, las vanguardias pictóricas vivían su máximo apogeo. Las galerías de arte no daban a basto con las exposiciones de las nuevas tendencias, y la pintura comenzó a considerarse una inversión, abriendo a los especuladores un nuevo coto de caza: consumidores de Arte adinerados y sobre todo inexpertos.

En aquel año, el periodista de los Ángeles Times, Paul Jordan-Smith, ideó un plan para poner en evidencia la especulación y el engaño en el mundo del arte. Sin conocimiento alguno de pintura y en 20 minutos completó su primera “obra de arte”, un cuadro en el que una especie de aborigen isleño o indio, con cada de gorila, agita un plátano sobre su cabeza (más tarde confesaría que lo que trató de pintar era una estrella de mar).

Tras finalizar semejante pufo se inventó a su autor: un artista ruso llamado Pavel Jerdanowitch, fundador de un nuevo movimiento denominado “Desombracionismo“.  Por último, dotó al lienzo de un título: “Exaltación“, y de una finalidad, la de representar la “ruptura de los grilletes de la feminidad”.  El periodista, convertido en falso representante  del pintor inexistente, introdujo su obra en todos los círculos artísticos, llegando a exponerlo en la célebre galería Waldorf Astoria.

El cuadro atrajo la atención de la crítica y Pavel Jerdanowitch llegó a recibir ofertas de numerosas galerías para que el artista presentase sus nuevas obras, cosa que Paul Jordan-Smith no tubo ningún reparo en Ejemplo de arte de Juan Hidalgo (1965)componer. El elenco fue el siguiente: “Iluminación” (líneas en zig-zag y globos oculares), “Aspiración” (una mujer negra lavando la ropa), “Ginación” (un horrible autorretrato) y “Adoración” (una mujer adorando un inmenso ídolo fálico).

La farsa se alargó durante todo el año 1926. Después de que las obras de Pavel Jerdanowitch fueran seleccionadas para ser incluidas en el Libro de Oro del Arte Moderno, Jordan-Smith descubrió su engaño en los Angeles Times.

Lejos de admitir la corrupción del negocio del arte, los críticos afirmaron que el periodista había triunfado gracias a su gran talento, e incluso llegó a recibir ofertas para continuar pintando.

 

Aquí en España no conocemos que haya habido periodistas tan osados como Jordan-Smith, pero con creativos artistas como Juan Hidalgo no hacía falta demostrar que una pamplina (ver imagen) podía convertirse en arte. Será que por aquí los nuevos ricos no se dejaban engañar por majaderías.

Perpetrado por
en la sección de Cultura
el Martes, 26 de junio de 2012
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