LA VERDADERA HISTORIA DE NUESTRO SANTO PATRÓN, TOLÍN (I)

Queridos vecinos:

Mi magno proyecto, la vasta investigación a que he inmolado mi excelsa vida académica, toca a su fin. Tras siglos de equívocos e ignorancia, he conseguido desfacer el entuerto y, languideciendo el mes de agosto, en víspera de nuestras fiestas os traigo la verdad, limpia como el agua de la montaña a los piés del Espiguete.

Nuestro Patrón capitalino no se llamaba Antolín, sino “TOLÍN”.

El origen de tan descomunal equívoco radica en el uso apocopado de la expresión “San Tolín” que fue dando con el tiempo en “Antolín” y por último en “San Antolín”, tosca redundancia similar a la que se produciría en caso de decir “San Santiago” pues Santiago ya lleva puesto el “San”.

Tras décadas dejándome las pestañas en los archivos catedralicios, hete aquí por fin el documento que demuestra mis teorías: entre las crujientes páginas de pergamino de una crónica del Arcediano del Alcor, un recibo milenario: “Debo a Dionisio Aeropagita seis denarios prestados para comprar vino en Plentzia, firmado: Tolín de Pamiers“.

Otras importantes novedades acerca de la vida y milagros de nuestro querido patrón os irán siendo reveladas en estas fechas jolgoriosas. Entretanto, os dejo una imagen imborrable del martirio de nuestro Tolín, tendido en el circo junto con el aeropagita inventando la conocida pose del “muerto”.

Perpetrado por
en la sección de Cultura
el Viernes, 24 de agosto de 2012
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