Le piden que cocine unos tigres… y se lo toma al pie de la letra

La intervención de miembros de la Sociedad Protectora de Animales en la tarde de ayer ha conseguido evitar lo que se podría considerar como una salvajada sin nombre, al sacar de una cazuela con el agua ya casi en el punto de ebullición, a tres tigres bengalíes.

Así fue cómo se encontraron los de la Protectora a los animalicos

Los hechos ocurrieron en el afamado restaurante de la capital palenciana La Bellota. Resulta que era el primer día de su nuevo pinche de cocina, Arístides Pistado y, para ponerle a prueba, el propietario del restaurante le dijo que preparara unos tigres para poner de tapas, sin aclararle previamente que, en cocina, tigre es el nombre con el que se conoce a los mejillones rellenos.
Así que el bueno de Arístides, ni corto ni perezoso, agarró la furgoneta del restaurante y se fue al Parque Natural de Cabárceno donde, aún nadie se explica como, consiguió agarrar y meter en la furgoneta a 3 tigres bengalíes que sesteaban tranquilamente en la campiña. De vuelta al restaurante, cogió la olla más grande que encontró y metió dentro a los confusos felinos.
Los animales fueron salvados gracias a que el cocinero jefe acudió a comprobar a qué se debía la tardanza de Arístides.  El pobre cocinero, al que no se le ha vuelto a ver y ahora mismo suponemos que andará cerca de Sebastopol, salió corriendo por la puerta del local gritando “TIIIIGRES, TI-TI-TIIIIIGRES VIVOS, EL MUY HIJOPÚ…”, a lo que Arístides comentó “Pues lo que me han mandado, oiga”. Tras esto, el director del restaurante llamó a la Policía Local, a la Protectora de Animales y a su cuñado fontanero, para ver si alguien le podía arreglar el marrón. El resto ya ha sido contado.
Ahora mismo los tigres bengalíes están sometidos a tratamiento psicológico para tratar de aliviar el profundo shock al que han sido sometidos. Arístides, por su parte, ha sido recluido en Cabárceno como nueva atracción. La verdad es que el muchacho promete.
Perpetrado por
en la sección de Sucesos
el Jueves, 13 de mayo de 2010
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