Los verdaderos motivos del cierre de El Bulli: Adriá no puede con el Guarro


Ayer martes, durante su ponencia en el Congreso Madrid Fusion, el célebre cocinero Ferrán Adriá ha anunciado el cierre temporal de su restaurante “El Bulli” durante los años 2012 y 2013, aduciendo la necesidad de tener un tiempo para analizar el ‘know-how’ acumulado en el restaurante, un conocimiento que se verá reflejado en una “exhaustiva” enciclopedia. Eso dice la prensa seria, pero Diario Palenciano, gracias a la gran labor de investigación de su reportero Francisco Gorzas, ha podido saber la turbia realidad que se esconde tras este asunto, que comienza en una visita del famoso restaurador a El Trompicón, uno de los más afamados centros gastronómicos de la ciudad de Palencia.


Ferrán Adriá, posando en el guarro con nuestro reportero que, por cierto, todavía no se ha quitado el disfraz de los carnavales del año pasado

PALENCIA, FRANCISCO GORZAS.- Viernes 22 de enero de 2010, 14:30. Tomando el almuerzo habitual de un día de resaca en El Trompicón, alias Guarro, me topo con un tipo que se parece a Ferrán Adriá, viste como Ferrán Adriá, anda como Ferrán Adriá y dice que se llama Ferrán Adriá. Tras 15 minutos analizando estos datos, llegué a la conclusión de que debía ser Ferrán Adriá. El individuo en cuestión está tomándose un bocata doble de torreznos acompañado de un exquisito vino peleón, todo un Perlado con gas.

Movido por mi curiosidad innata de periodista y mis cualidades de sagaz reportero, le pregunto: “¿qué tal el torrezno doble, señor Adriá?”

A lo que el susodicho me contesta: “cojonudo, tronco”. La expresión de su rostro está a medias entre el placer y la incredulidad. De repente, se echa a llorar. Sin yo preguntarle nada, comienza a decirme:

“Tantos años haciendo cosas raras, inventándome platos chorra para tener contentos a los famosos, buscando nuevos ingredientes hasta en el armario de los detergentes, y resulta que la esencia del placer, la variedad aromática y todas esas cosas se resumen en un trozo de panceta frito sobre una plancha que vete a saber tú lo que llevará sin limpiarse.”

Me he levantado a las 2 de la tarde y, como no estoy acostumbrado a madrugar, pienso que lo que he creído oir es resultado de la resaca, así que intento asegurarme:

“¿Pero que me está contado Vd.?”

“Lo que oyes”, continúa entre sollozos, “creo que nadie es consciente del valor que tiene esa plancha ni de todos los sabores que hay mezclados… ¡es que han conseguido la perfección gastronómica! Ya estoy empezando a pensar en mandar El Bulli a la porra.”

Pero yo incrédulo, sigo mirando a ver donde han puesto la cámara oculta, por si esto se trata de un montaje de esos que hacen para la TV, aunque no alcanzo a ver en el local ni tan siquiera un sitio donde se pueda colocar una cámara sin que, en menos de 10 segundos, se resbale y se caiga al suelo a causa de la grasa acumulada. Así que opto por hacerme el orejas y dejarle que siga con su rollo. Que si “no puedo con este tipo de competencia”, que si “te juro que lo cierro” o que si “tú si que eres un amigo y esta ronda la pago yo”… es igual, yo a lo mío y pasando del tipo.

Finalmente, el tal Sr. Adriá paga su cuenta y sale tambaleándose. El vino Perlado está empezando a hacer efecto.

“Y ahora, me marcho pa la Mejillonera”, dice según sale.

Perpetrado por
en la sección de Sociedad
el Miércoles, 27 de enero de 2010
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