Palencianos Ilustres: Vidal Cornoque, inventor de la Vuvuzela

A estas alturas, no es nada nuevo afirmar que todo el mundo mundial se hace la misma pregunta: ¿quién es el cretino que inventó las putas vuvuzelas? Pues bien, aquí les contaremos una historia que muy, pero que muy poca gente conoce, y es que el invento de la vuvuzela se lo debemos a un ilustre palenciano de nombre Vidal Cornoque.

Monumento palenciano al inventor de la vuvuzela. El que está de espaldas es su cuñado, el modorro.

Monumento palenciano al inventor de la vuvuzela. El que está de espaldas es su cuñado, el modorro

Orígenes

Vidal Cornoque nació en 1955 en la ilustre villa de Cervatos Occidental, nieto de músicos, hijo de músicos y padre de niños sordos. Dados sus antecedentes familiares, a los 5 años empezó a tomar clases de música en el Consevatorio Palenciano, donde sus propios profesores le pusieron el apodo de “Niño deja de tocar los cojones con la trom-pe-ti-ta“.

Nadie es profeta en su tierra

A los 18 años entró a formar parte de la ilustre cofradía Vaya Cruz, lugar donde inventó el artilugio que le haría pasar a la posteridad, la Vuvuzela.

La cosa se debió a que Vidal buscaba alguna manera para mantener despierto a su cuñado y también cofrade, Dámaso Notone, que siempre se quedaba amodorrado durante las procesiones a causa de su costumbre de tomarse media docena de pelotazos antes de salir. Así que, para mantener despierto a su pariente y así evitar la vergüenza familiar, tuneó la trompeta que utilizaba normalmente y llamó al invento vuvuzela, nombre que, según sus propias palabras, significa en griego “lo que me sale de la punta del cap… arazón”.

Pero el invento de Vidal fue incomprendido por sus compañeros de Vaya Cruz, quienes le despidieron para posteriormente volverlo a admitir y finalmente echarlo a patadas de la cofradía.

El éxito

Tras pasar varios años buscando un sitio donde se reconociera su innegable talento, periplo durante el cual llegó a ser a ser declarado persona non grata en ocho países, en 1993 nuestro protagonista recayó en la República Sudafricana. Allí fue donde su invento se hizo popular enseguida entre los sudafricanos, y de hecho el mismísimo Nelson Mandela le nombró sudafricano adoptivo, le entregó las llaves de quince pueblos y por si se le ocuría algún invento similar, le regaló una parcela en la Antártida a donde nuestro paisano se transladó para continuar con sus investigaciones.

Muerte y reconocimiento

En 1996, en la cumbre de su éxito, Vidal falleció tragicamente a causa de las heridas provocadas por la salvaje paliza a la que fue sometido por un oso polar que ya estaba hasta los huevos de tanto ruido.

Como homenaje póstumo los palencianos le erigieron una estatua en la Plaza de San Pablo, donde se le puede observar haciendo uso de su invento.

Perpetrado por
en la sección de Palencianos Ilustres
el Martes, 22 de junio de 2010

Espontáneos (1)

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jajajajajaja, sòlo los Palentinos tienen esa gracia de contar historias, desde Venezuela con admiraciòn.
Escrito por Amèrica Herrero Diez el 01 de julio a las 01:38 horas
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