Wikileaks Palenciano II: Heliodoro intentó regalar a los Estados Unidos la estatua de la gorda de la Calle Mayor

La Gorda en el Capitolio

Pues la verdad es que poniéndo la Estatua de la Gorda sobre la cúpula del Capitolio tampoco quedaba tan mal, ¿no?

Hoy publicamos un nuevo capítulo en la historia secreta de los comunicados de la cónsul Peras Hilton referentes a las diplomáticas palenciano-estadounidenses, concretamente el que hace referencia al fallido intento por parte de nuestro Excelentísimo Heliodoro Yallego de donar la Estatua de la Gorda de la Calle Mayor al presidente Barack Obama para que la colocara en Guasinton o donde le saliera de las pelotas.

Por lo que cuenta Peras Hilton en el cable #87258, Heliodoro se reunió con los miembros más representativos de la sociedad palenciana con el propósito de recabar sugerencias para fortalecer las relaciones culturales entre ambos gobiernos. Entre los consultados destacó la figura del ilustre abogado y patético boxeador Enrique Jilguero, quien comentó haber leído en la Güiquipedia que los franchutes regalaron a la ciudad de Nueva York una estatua gansa hace ciento y pico años para celebrar no se qué centenario y sugirió que se hiciera algo parecido. La idea tuvo una gran aceptación por parte del equipo municipal de gobierno, y se pusieron a la labor.

En primer lugar, el encargado de realizar la escultura en cuestión fue el polifacético artista Javier Mariscada, quien fue llamado a la capital palenciana para ultimar los detalles del contrato. La cosa es que este señor no sabía donde quedaba nuestra localidad, así que vino guidado por el GPS de su coche… todavía le andan buscando al pobre hombre por el desierto del Sáhara, lugar donde fue visto por última vez por unos beduinos.

Al ver que Mariscada no aparecía, el equipo de Heliodoro recurrió al plan B: nuestro gran escultor Pepín Mico quien, sorprendentemente, se negó a realizar el trabajo. Esos yankis son incapaces de apreciar mi arte, comentó. En Diario Palenciano pensamos que quiso decir que ni los yankis ni el resto de los seres humanos, pero eso ya son simples conjeturas nuestras.

Por lo tanto tuvieron que recurrir al plan C: coger una escultura de las que tenemos por aquí, añadirle un gorro y una bufanda para que parezca nueva y empaquetarla para yankilandia. Por voto unánime la obra elegida fue la Estatua de la Gorda de la Calle Mayor, y así de paso aprovechaban para quitárnosla de encima.

Heliodoro llamó por teléfono a Obama para informarle del regalo en cuestión. Dicen que el presidente norteamericano se llevó tal susto al recibir la noticia que casi se vuelve blanco. Luego, más calmado, contestó ¿no podéis regalar una corbata, como hace todo el mundo?

Así que al final una corbata fue lo que regaló nuestro consitorio a Mr. Obama, quien en un detalle que le honra prometió de modo solemne que, como homenaje al pueblo palenciano, la luciría cada 29 de febrero siempre y cuando haya un eclipse de sol.

Perpetrado por
en la sección de Internacional
el Martes, 7 de diciembre de 2010
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